| Me complace presentar apenas iniciado el año 2009 y como apertura del blog la publicación virtual de mi primera novela “Entre Sabores y Sinsabores”. La misma se presenta en emisiones semanales que configuran un paralelismo entre el tiempo que transitan los personajes de la ficción y su ingreso a la red.
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Devenir Matrioshka - Arte en Objetos
Las Matrioshkas
son muñecas rusas, concebidas en la antigua ciudad de Zagorsk. Dicha zona,
de pequeñas colinas en las afueras de Moscú, está considerada cuna de
juquetes infantiles, algunos de los cuales se han vuelto tradicionales.
La palabra "devenir"
viene del francés y significa suceder, acaecer, llegar a ser, convertirse
en.
El devenir tira en los dos sentidos a la vez, se agranda y se achica sin
cesar, devienen, no son.
Hay por lo tanto una identidad infinita, en los dos sentidos al mismo
tiempo.
Es lo que pasa con las pequeñas muñecas rusas: crecen y decrecen infinitamente.
Son portadoras
de la buena suerte y representan deseos.
Cuando uno de esos deseos se cumple , se descubre otra Matrioshka...
Telas, pinceles
y sueños han hecho posible una primera etapa de la expresión:
"Danza de Matrioshkas" , "Matrioshkas jugando a las escondidas",
"Troupe de Muñecas Rusas", "Caos de Matrioskas" y
otras pinturas muestran a las muñecas rusas con sus diversos rostros.
Este tema de las
Matrioshkas o también llamadas mamushkas es recurrente en mis pinturas.
Busco transmitir
cuestiones vinculadas a la maternidad, fertilidad, nutrición, crecimiento,
despliegue de las potencialidades. A todo aquello que está plegado en
cada uno de nosotros, a la semilla que está dispuesta a germinar, a la
vida eterna e inacabable, al infinito, al continuo, a las multiplicidades.
Devenir Matrioshka
es devenir mujer, devenir otra y... otra más, siempre distinta.
Simboliza el ir
hacia: creaciones continuas para ser, lugar casi inaccesible que
nos mueve a seguir el proceso de búsqueda.
Después de haber
jugado en los lienzos, las matrioshkas hoy toman anclaje en la madera
como Matri-Guardadoras (en las cajas de diverso tipo) o como Matri-Lúdicas
(jugadoras de Taule, juego más conocido como Backgammon) y se presentan:
escondidas a veces, mirándonos o mirando hacia quien sabe qué.
Cuando miramos
los objetos que las portan las vemos. No es posible contarlas. Lo objetivo
y lo proyectivo se ponen en acción y danzan traviesas, suben, bajan, aparecen,
desaparecen, las perdemos, las volvemos a encontrar. Por fuera, por dentro,
en la luz, en la sombra, en los bordes, en un ángulo olvidado. Juego sin
fin donde colores y formas se autoorganizan para hacer posible su presentación.
Es un estar entre
Matrioshkas, son un flujo que vuelve igual y distinto, pura presentación.
Aparecen aquí y allá, en partes o enteras, con distintos estados de ánimo:
algunas con aire infantil, otras seductoras, a veces sonrientes, tristes
o enojadas, quizás frágiles o fuertes, fatigadas o con energía...
Ellas: niñas, jóvenes,
adultas ,ancianas, regordetas o longilíneas están allí, siempre dispuestas
a ser descubiertas en el lugar inesperado.
Infinito no ilimitado
de Matrioskas
El desafío, el
juego es descubrirlas una a una: un deseo cumplido, una matrioshka descubierta
y luego... otro deseo y luego otro más...
Juego vital para
acompañarnos en nuestras luchas cotidianas, para hacer posible nuestros
proyectos y permitir la concreción de nuestras búsquedas.
Las cajas, tal
como la cinta de moebius, casi se podría decir que no tienen adentro y
afuera, sólo la concavidad del objeto hace posible descubrir un sentido
para su funcionalidad.
De la tela a la
madera
Hoy toman otro
soporte para aparecer: cofres o cajas de madera, guardadores de... cartas,
bijoux, naipes, saquitos de té o.. .o...
Ellas, las Matrioshkas
vienen de mis sueños para guardar algún sueño de otra mujer, que
es de alguna manera una Matrioshka que guarda en si misma mundos.
Cada objeto es
diferente, sus pinturas no provienen de una serialidad prediseñada,
sino que nacen, simplemente nacen, un día u otro y quedan allí a la espera
de que alguna mujer lo elija para guardar... aquello que la mujer pensó.
Liliana
Gimeno
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de cajas haga clic aquí
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